Papel actual y futuro de la Ivermectina frente a las enfermedades infecciosas y el VIH/SIDA

 

Jairo Victoria, MD, MSc., Universidad del Valle, Cali - Colombia.

 

La ivermectina fue descubierta por William Campbell, un investigador veterinario, en 1975 mientras evaluaba muestras del suelo en el Instituto Kitasato en Japón. La ivermectina es un agente antiparasitario derivado de la avermectina B1, un compuesto producido por el Streptomyces avemitilis. Es un polvo cristalino blanco-amarillento, no higroscópico, insoluble en agua pero sí en metanol y en etanol. De todas las avermectinas disponibles hoy en día, la ivermectina es la única usada en humanos.

 

La vida media de la ivermectina en el plasma es de al menos 16 horas, pero su efecto dura mucho más, especialmente en el intestino. Es absorbida hacia la sangre después de ser tomada vía oral y es metabolizada en el hígado. La ivermectina y sus metabolitos son excretados casi exclusivamente por las heces. Menos del 1% de la dosis administrada es excretada en la orina. Cuando se da una dosis de 200 mcg/kg, las concentraciones plasmáticas máximas a las 4 horas son de 50 ng/kg/cc.

 

La ivermectina actúa contra endo y ectoparásitos, se une selectivamente y con gran afinidad a los canales del cloro glutamado de los nervios y de las células musculares de los invertebrados, produciendo un aumento de la permeabilidad de la membrana celular a los iones cloro e hiperpolarización de las células musculares y nerviosas, siendo tóxico a artrópodos y nemátodos, causándoles parálisis de la faringe, inanición y muerte. La ivermectina oral es usada en endoparasitosis como ascaridiasis, estrongiloidiasis, tricuriasis y enterobiasis.

 

Cuando se produce intoxicación accidental con ivermectina puede presentarse erupciones, cefalea, edema, mareos, astenia, nausea, vómito, diarrea, convulsiones, ataxia, disnea, urticaria, parestesias y dolor abdominal. Estas complicaciones son pasajeras manejadas con abundantes líquidos y a la fecha no han causado la muerte a ninguna persona, al punto que los intentos suicidas con ivermectina han resultado fallidos, lo cual habla por sí solo de la seguridad de la droga.

 

La ivermectina ha sido usada a diferentes dosis, pero la más aconsejada y que ha dado mejores resultados es de 200 mcg/kg por vía oral. Nosotros hemos propuesto la dosis de 400 mcg/kg por vía tópica en aplicación en solución con carboximetilcelulosa, muy distinta a la dosis de 4000 mcg/kg recomendada por el grupo egipcio que la propuso para el tratamiento de pediculosis capitis en shampoo al 0.8%. La ivermectina puede darse en dosis semanal única de 1 a 3 semanas sin ningún problema. La dosis puede repetirse varias veces e incluso hay estudios no controlados y no publicados (comunicación personal) donde han sido dadas dosis diarias por varios meses sin ninguna toxicidad.

 

A comienzos de los 80 la ivermectina fue usada en humanos para el tratamiento de la oncocercosis, filariasis que produce la “ceguera del río”, y donada por Merck & Co. con el nombre de Mectizan en tabletas de 6 mg para ser usada en países de África tropical y zonas endémicas de Guatemala, México y Colombia. Al momento se han dado más de 200 millones de dosis sin que se hayan presentado efectos colaterales graves. En noviembre de 1996 la FDA aprobó la ivermectina en humanos para el manejo de la oncocercosis y estrongiloidiasis con el nombre de Stromectol.

 

En Colombia la ivermectina fue aprobada por el INVIMA en marzo de 2001 con el nombre de Quanox indicada también para su uso en humanos en forma de gotas, cada gota tiene 200 mcg. En nuestro país como en muchos otros países la ivermectina es usada para el tratamiento de múltiples infestaciones cutáneas como escabiosis, pediculosis (capitis, corporis, pubis), larva migrans cutánea, miasis forunculosa (troncular) y abscedada y demodicidosis.

 

Adicionalmente se piensa que la ivermectina puede servir en cisticercosis, toxocariasis, leishmaniasis, blefaritis por demodicidosis, rinitis alérgica por ácaros, giardiasis, tricomoniaisis y hasta como repelente de insectos.

 

Los pacientes inmunodeprimidos por los virus del VIH, HTLV1 o HTLV2 están propensos a infecciones múltiples por otros virus, bacterias, hongos y parásitos que, dependiendo del grado del compromiso inmunológico, pueden llevar a graves complicaciones que muchas veces terminan en la muerte de esos pacientes. Las parasitosis más frecuentes en inmunosuprimidos son toxoplasmosis, criptosporidiosis, leishmaniasis, estrongiloidiasis, giardiasis y escabiosis.

 

La estrongiloidiasis producida por el Strongiloides stercoralis, el único parásito que es capaz de reproducirse en el humano, puede producir un estado de estrongiloidiasis diseminada o sistémica que lleva a un compromiso multivisceral: cerebral, renal, cardíaco, pulmonar, hepático etc. que causa la muerte en un 50% a 70% de los casos. La estrongiloidiasis diseminada está asociada más a inmunocompromiso por esteroides o por HTLV1 y HTLV2 que por VIH, pero se ha observado la asociación de HTLV, VIH y estrongiloidiasis diseminada.

 

La escabiosis considerada como un factor diagnóstico de inmunocompromiso, especialmente en VIH cuando la infestación se ve muy severa, se observa frecuentemente en pacientes con SIDA en la forma de escabiosis costrosa (sarna noruega). Esta forma exclusiva de escabiosis es un reto terapéutico, de alta contagiosidad: un paciente con escabiosis costrosa puede tener unos 2 millones de parásitos, contrario a la escabiosis común que tiene 20 parásitos.

 

En la literatura médica existen muchos trabajos donde se demuestran las bondades de la ivermectina en estas dos infestaciones, que puede llevar a la muerte directamente por su gravedad misma como es la estrongiloidiasis diseminada, o en forma indirecta a través de una sepsis, la escabiosis costrosa. En ambos casos la ivermectina oral ha resultado salvadora.

 

Nuestra propuesta a la comunidad médica es adicionar la ivermectina, como droga profiláctica en el manejo de los pacientes inmunocomprometidos y especialmente los VIH positivos, con una dosis semanal de 200 mcg/kg. Siendo la ivermectina una droga de acción GABAérgica (el ácido gama amino butírico está implicado en status epilepticus y otras funciones neurológicas), creemos que puede servir adicionalmente para el manejo de la ansiedad, el estrés y la depresión de los pacientes a quienes por primera vez se les hace el diagnóstico. Este tema es motivo por sí solo de una discusión adicional.

 

Se puede resumir que la ivermectina es una droga eficaz y segura, tiene baja toxicidad, es muy barata, la dosis para un niño de 20 kg es de US$0.85, es útil en muchas infestaciones intestinales y cutáneas. Su uso en humanos viene dándose desde hace casi 25 años, la dosis oral es de 200 mcg/kg y la dosis tópica es el doble, 400 mck/kg. Su eficacia va más allá de donde otras drogas conocidas pueden ir y tiene un buen costo-beneficio, además de hacer lo que otras drogas no pueden hacer. Podemos estar seguros que la ivermectina es una vieja droga con un gran futuro.

 

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