VIH/SIDA en la Mujer

 

Amneris Esther Luque, M.D., Universidad de Rochester, EE.UU.

 

En el año 2001 se registraron 5 millones de nuevas infecciones por VIH, lo cual indica unas 14 mil infecciones diarias. De estas infecciones el 50% ocurrieron en mujeres. El 95% de estas mujeres viven en países en vías de desarrollo.

 

A nivel mundial, el principal comportamiento de riesgo de infección por VIH para la mujer, son las relaciones sexuales. Más del 90% de las mujeres infectadas por el VIH/SIDA, en los países en desarrollo, han contraído el virus por transmisión heterosexual.

 

La vulnerabilidad de la mujer para contraer la infección por VIH, suele ser el resultado del comportamiento de su pareja. Razones adicionales ayudan a explicar la vulnerabilidad aumentada de la mujer ante la infección por VIH. Entre estas podemos citar:

 

·      Inmadurez de la mucosa genital en las mujeres jóvenes y adelgazamiento de las mucosas en las mujeres menopáusicas.

·      Coexistencia de enfermedades de transmisión sexual, más frecuentemente  asintomáticas en la mujer.

·      Dependencia económica, social y emocional de su pareja, que impide negociaciones en torno a las relaciones sexuales.

·      Expectativas culturales de sumisión en la mujer y aceptación de la poligamia en el hombre

·      Falta de control por parte de la mujer sobre los métodos de prevención.

 

La  infección por VIH se presenta de manera diferente en la mujer, los primeros signos de la infección, suelen ser, de índole ginecológica incluyendo candidiasis vaginal recurrente, herpes genital recurrente, verrugas venéreas, enfermedad inflamatoria pelviana o displasia del cuello uterino. El clínico debe estar familiarizado con esta presentación y mantener un alto índice de sospecha para establecer el diagnóstico temprano.

 

También deben reconocerse los factores que pueden influir en el acceso a los cuidados de salud, para tratar de eliminar las barreras a la asistencia médica continua. La depresión es frecuentemente encontrada y debe ser tratada adecuadamente,  debe hacerse un sondeo que ponga en evidencia las situaciones de violencia doméstica que, en muchas ocasiones, interfieren con el estado emocional de las pacientes e interfieren con el acceso a los servicios de salud.

 

De este modo, los trabajadores de salud deben, además, proporcionar educación, orientación, atención de enfermería y apoyo social a la mujer con VIH  y su familia, para que obtengan conocimientos y habilidades para tomar decisiones bien fundamentadas y medidas apropiadas de prevención y protección de la infección por el VIH.

 

El apoyo y la educación serán valiosos para mejorar la adherencia y asesorar sobre los efectos colaterales los cuales, de acuerdo con nuevas investigaciones, pueden ser diferentes entre ambos géneros.

 

El manejo eficaz de la mujer con infección por VIH requiere ser un proceso continuo de atención, que no debe limitarse a los hospitales, sino que debe incluir organizaciones comunitarias y asistencia domiciliaria, ya que sólo un enfoque integral de atención que reconozca la evolución clínica especial de la infección por VIH en la mujer, aborde sus necesidades emocionales y ofrezca diversas opciones de atención, permitirá mayor éxito en el manejo de este tipo de pacientes.